La urgencia por cubrir una vacante no elimina la obligación de comprobar que la persona puede ejercer. La DGT exige que el personal que se da de alta cumpla los requisitos correspondientes; la verificación debe formar parte del proceso de incorporación, no hacerse después de empezar las clases.

No basta con “me han enviado el título”

Una imagen recibida por mensajería no debería ser el único control. Identifica qué vía habilita a la persona: certificado de aptitud, titulación de Técnico Superior o, cuando corresponda, el nuevo Grado C y su alta registral. Conserva solo la documentación necesaria y aplica criterios de protección de datos.

El alta ante Tráfico es parte del proceso

La DGT indica que para dar de alta a un profesor o director deben cumplirse los requisitos de certificación/habilitación y el procedimiento de alta correspondiente. Si la situación no está clara, consulta con la Jefatura u Oficina de Tráfico antes de asignar alumnos.

Checklist interno de contratación

  • Identidad coincidente con la documentación aportada.
  • Habilitación válida para las funciones que realizará.
  • Permisos de conducción necesarios y vigentes.
  • Alta laboral y administrativa correctamente tramitada.
  • Registro interno de la fecha de comprobación.

Contratar rápido sin contratar a ciegas

Puedes reducir tiempo con un proceso estandarizado: publica la vacante en Gestión Vial, filtra candidatos, pide la documentación al final del proceso y realiza la comprobación antes del alta. La velocidad debe venir de un sistema mejor, no de saltarse controles.

Qué hacer si la documentación genera dudas

No confrontes ni acuses sin comprobar. Paraliza la incorporación a funciones docentes, solicita la documentación por el canal formal y consulta el procedimiento con la Jefatura u Oficina de Tráfico si existe una discrepancia. La finalidad es verificar una habilitación profesional, no investigar más datos personales de los necesarios.

Convierte la verificación en un proceso repetible

La mejor defensa frente a errores no es “tener buen ojo”, sino una checklist idéntica para todas las incorporaciones. Define quién comprueba, qué documento se revisa, dónde se registra el resultado y quién autoriza finalmente la asignación de alumnos. Así el control no depende de que esté presente una persona concreta.

Ese procedimiento también mejora la experiencia del candidato: sabe qué se le pedirá y en qué momento, evitando intercambios improvisados de documentos sensibles por WhatsApp.