La mayoría de los suspensos no se explica por una maniobra espectacularmente difícil. Se produce por una cadena de decisiones pequeñas: mirar tarde, aproximarse demasiado rápido, no interpretar a un peatón, elegir mal el carril o bloquearse cuando aparece una situación imprevista.
Cómo se califica el examen práctico en 2026
Los criterios de la DGT distinguen tres tipos de falta:
- Eliminatoria: conducta que genera peligro o incumplimiento grave o muy grave.
- Deficiente: comportamiento que obstaculiza notablemente, afecta de forma clara a la seguridad o incumple una señal sin llegar a eliminatoria.
- Leve: incumplimiento o manejo incorrecto que no alcanza una gravedad superior.
El resultado es no apto con una falta eliminatoria, dos deficientes, una deficiente y cinco leves o diez leves. Para el permiso B, el criterio publicado en marzo de 2026 establece un mínimo de unos 25 minutos de conducción y un tiempo total aproximado de 30 minutos, salvo interrupción o suspensión.
1. Mirar tarde o no observar antes de actuar
Es uno de los fallos que más se arrastra durante toda la prueba. Aparece al incorporarse, cambiar de carril, girar, entrar en una glorieta, adelantar un obstáculo o iniciar una maniobra. No basta con mover los ojos cuando el volante ya está girando.
Cómo corregirlo: aplica siempre la secuencia observar → decidir → señalizar → ejecutar. La mirada debe darte información antes de comprometer la trayectoria.
2. No detectar a tiempo a peatones y ciclistas
Esperar a que el peatón esté completamente dentro del paso puede dejarte sin margen. También hay que valorar a quien se aproxima con intención clara de cruzar, a menores, personas con movilidad reducida, ciclistas y usuarios que pueden quedar ocultos tras vehículos.
Los criterios oficiales diferencian entre no dejar pasar a quien ya cruza, obstaculizar a quien espera o cruza y franquear un paso sin visibilidad a una velocidad excesiva. La calificación puede variar según distancia, actitud y riesgo.
Cómo corregirlo: localiza el paso con antelación, barre ambos lados, levanta el acelerador y prepara el freno antes de conocer la decisión final del peatón.
3. Llegar demasiado rápido a intersecciones, cedas y glorietas
Una velocidad legal puede ser inadecuada si impide observar, ceder o detenerse suavemente. En muchos suspensos el problema no es la prioridad, sino llegar con tanta velocidad que el alumno ya no puede valorarla bien.
Cómo corregirlo: reduce antes de la zona de conflicto. En un ceda sin visibilidad, la primera aproximación debe permitir detener el vehículo y avanzar después por fases, sin invadir de golpe.
4. No respetar la prioridad o ceder cuando ya no existe margen
Entrar obligando a otro usuario a frenar o modificar su trayectoria puede convertirse en una falta grave. También es problemático detenerse cuando se tiene prioridad si con ello se obstaculiza sin causa y se demuestra una lectura insegura del tráfico.
Cómo corregirlo: no busques únicamente si “viene alguien”. Calcula distancia, velocidad y tiempo de llegada. Una incorporación segura no obliga a los demás a resolver tu decisión.
5. Elegir mal el carril o la posición en giros y rotondas
La mala colocación aparece antes de girar, dentro de glorietas, en calles con varios carriles y al seguir señales de orientación. Puede provocar cortes de trayectoria, cambios tardíos o salidas atravesando otro carril.
Cómo corregirlo: lee la vía con distancia. Sitúate con tiempo, mantén el carril durante el recorrido y prepara la salida sin cruzarte. En las glorietas, observar y señalizar no sustituye a una posición segura.
6. Gestionar mal un semáforo amarillo
Acelerar para “ganarlo” es una mala decisión. Pero frenar bruscamente cuando ya no se puede detener con seguridad también puede generar riesgo. Los criterios contemplan como falta rebasar un amarillo fijo cuando era posible detenerse en condiciones de seguridad.
Cómo corregirlo: al aproximarte a un semáforo, revisa retrovisor, distancia y velocidad. Esa preparación evita tener que improvisar cuando cambia la fase.
7. Superar la velocidad o circular anormalmente despacio
El exceso es evidente, pero muchos alumnos olvidan que una velocidad demasiado reducida sin causa también puede obstaculizar. La prueba valora si te adaptas al tráfico, a la vía, a la visibilidad y a las condiciones atmosféricas.
Cómo corregirlo: diferencia entre límite y velocidad adecuada. Cuando la situación está despejada, avanza con decisión; cuando existe riesgo, reduce antes y no durante el conflicto.
8. No guardar distancia frontal
Acercarse demasiado al vehículo precedente reduce el tiempo para reaccionar y empeora la visibilidad. Es especialmente habitual en retenciones, incorporaciones y cuando el alumno teme que otro vehículo ocupe su espacio.
Cómo corregirlo: conserva una separación que te permita frenar progresivamente y ver la calzada. La distancia debe aumentar con la velocidad, la lluvia o una visibilidad peor.
9. Pasar demasiado cerca de peatones, ciclistas, coches u obstáculos
La separación lateral se valora según velocidad, espacio disponible y vulnerabilidad del usuario. No es suficiente con evitar el contacto: hay que dejar un margen proporcionado y reducir si no existe espacio para mantenerlo.
Cómo corregirlo: mira lejos para preparar la trayectoria, desacelera antes y no te introduzcas en un hueco que obligue a pasar rozando.
10. Señalizar tarde, al contrario o dejar el intermitente puesto
El intermitente informa, pero no concede prioridad. Señalizar cuando la maniobra ya ha empezado no ayuda a nadie; hacerlo con demasiada antelación puede confundir; y mantenerlo después puede provocar decisiones peligrosas de otros usuarios.
Cómo corregirlo: primero comprueba que la maniobra es posible, señaliza con tiempo útil y verifica después que el indicador se ha cancelado.
11. Pisar líneas, invadir carriles o no leer las marcas viales
Las líneas continuas, flechas de selección, carriles reservados y líneas de detención forman parte de la decisión. Un alumno puede conocer la norma y aun así verla demasiado tarde por conducir con la mirada cerca del capó.
Cómo corregirlo: eleva la mirada y lee el pavimento con anticipación. En una ruta desconocida, sigue una dirección permitida con seguridad antes que realizar un cambio brusco para obedecer tarde.
12. Falta de anticipación ante obstáculos y carriles de deceleración
Detenerse innecesariamente detrás de un vehículo aparcado o reducir bruscamente antes de entrar en un carril de deceleración suele indicar que la situación se detectó tarde. La prueba no exige adivinar, pero sí observar y planificar.
Cómo corregirlo: trabaja la mirada lejana. Detecta vehículos inmovilizados, obras, autobuses y estrechamientos antes de llegar, revisa retrovisor y decide con margen.
13. Errores al estacionar o realizar maniobras
Golpear fuertemente el bordillo, subirse a él, invadir una zona peligrosa, acumular movimientos innecesarios o perder por completo la observación puede penalizar. Los criterios de la DGT fijan para el estacionamiento un tiempo máximo de dos minutos.
Cómo corregirlo: prioriza control y observación sobre rapidez. Una corrección limpia es preferible a mantener una trayectoria que ya sabes incorrecta.
14. Calados, embrague pisado y cambios bruscos
Un calado aislado no implica automáticamente suspender; los criterios lo anotan como falta leve en el permiso B, salvo que la situación genere un riesgo mayor. El problema aparece cuando se repite, el vehículo cae hacia atrás, se pierde el control o se usa el embrague antes que el freno sin necesidad.
Cómo corregirlo: separa las fases: frenar, adaptar la marcha y controlar la fricción solo cuando la velocidad lo requiere. Practica arranques, detenciones y giros lentos hasta que los pies no absorban toda tu atención.
15. Bloquearse y dejar de tomar decisiones
Los nervios no se califican por sí mismos, pero sí sus consecuencias: detenerse sin motivo, no avanzar cuando existe oportunidad, preguntar continuamente la dirección o ejecutar una maniobra precipitada. El examen busca una conducción segura y suficientemente autónoma.
Cómo corregirlo: si no has entendido una indicación, pide que la repitan. Si te equivocas de dirección, continúa por una opción permitida. Un desvío seguro no es un suspenso; una maniobra peligrosa para corregirlo sí puede serlo.
La clave no es conducir perfecto, sino resolver con seguridad
Un examen no se aprueba memorizando una ruta. Se aprueba observando, anticipando y eligiendo soluciones que no generen peligro ni obliguen a otros usuarios a corregirte. Los fallos leves pueden aparecer, pero no deben acumularse por repetir el mismo patrón.
Antes de subir a examen conviene realizar simulacros completos en los que el profesor intervenga solo cuando sea necesario por seguridad. Después, la corrección debe ser concreta: fallo → regla → qué hacer la próxima vez.
Lista de comprobación antes del examen
- Observo antes de señalizar y moverme.
- Detecto peatones, ciclistas y zonas sin visibilidad.
- Llego a las intersecciones con velocidad de decisión.
- Mantengo distancias frontal y lateral.
- Leo señales, marcas y carriles con antelación.
- Controlo el vehículo sin mirar los mandos.
- Acepto una dirección alternativa antes que improvisar una maniobra peligrosa.
Si estás calculando el presupuesto de todo el proceso, también puedes consultar cuánto cuesta sacarse el carnet de conducir en 2026.


